El mercado laboral sigue roto (y cómo destacar cuando todos hacen lo mismo)
Si pensabas que 2026 sería más fácil, tengo malas noticias.
Hace un año escribí sobre lo difícil que era encontrar trabajo como Product Manager. Hablé de cómo el mercado no perdona, de cómo cumplir con los requisitos no es suficiente y de cómo la mayoría se pierde en el montón porque sigue el mismo proceso que todos los demás.
Quería profundizar en ese tema y hablar sobre lo que aprendí ayudando a algunas personas a conseguir trabajo en producto el año pasado.
Y la realidad es que las cosas no mejoraron. De hecho, empeoraron.
En 2025 vimos más layoffs. Más Product Managers compitiendo por menos posiciones. Más empresas recortando costos y siendo más selectivas con quién contratan. Y mientras todo esto pasaba, la mayoría de los candidatos seguía haciendo exactamente lo mismo. Enviando CVs genéricos, aplicando por portales, esperando respuestas que nunca llegaron.
De las personas que pude ayudar, las que lo lograron tenían algo en común. Dejaron de seguir el proceso tradicional. Entendieron que el modelo está roto y que seguirlo es la forma más segura de quedarse sin trabajo por un tiempo prolongado.
Porque la realidad es que aplicar a 100 posiciones y no conseguir nada no es mala suerte o que el mundo está en tu contra. Es una señal clara de que estás haciendo algo mal. Y lo que está mal no es tu CV ni tu experiencia. Lo que está mal es tu enfoque.
El problema no es que no seas bueno, es que eres invisible
Hay dos razones por las que una persona no consigue trabajo:
Nadie la ve.
Cuando la ven, no les importa.
La mayoría de los candidatos se enfoca en mejorar su CV, en ajustar palabras clave, en hacer que su LinkedIn se vea mejor. Pero eso no resuelve ninguno de los dos problemas. Porque no importa qué tan bueno sea un CV si nadie lo está leyendo.
Un candidato compite con cientos de personas que tienen experiencia similar, que usaron las mismas palabras clave y que también aplicaron por el mismo portal. ¿Qué lo hace diferente? Nada. Y cuando no hay diferencia, la decisión se vuelve arbitraria.
Pero hay un problema aún más grande. Incluso si alguien logra que vean su aplicación, si lo que envía es genérico, aburrido o predecible, simplemente no va a importar. No lo van a recordar. No van a pensar en esa persona cuando estén tomando decisiones. Y al final, va a terminar en la misma pila de candidatos descartados.
La realidad es que la mayoría de los candidatos pierde en estos dos frentes. Son invisibles y, cuando logran ser vistos, son ignorados. Para cambiar eso, es necesario entender cómo funciona realmente la atención de un reclutador o hiring manager.
El framework que cambia todo
Hace unos meses vi a Steven Bartlett hablar sobre un caso que me dejo pensando.
Steven publicó una vacante en LinkedIn para contratar a un Head of Happiness and Health en su empresa. Con su alcance, la publicación se volvió viral y recibió más de 16,000 aplicaciones. Miles de personas enviaron su CV esperando ser consideradas. La mayoría nunca recibió respuesta.
Pero una persona sí destacó. Se llama Harri Walsh. Y no fue porque tuviera más experiencia que los demás candidatos, ni porque su CV fuera mejor. Fue porque entendió algo fundamental que los otros 15,999 candidatos no vieron. El canal que usas y el mensaje que envías lo cambian todo.
En lugar de aplicar enviando un correo como todos los demás, Harri grabó un video personalizado de siete minutos. En ese video, con humor, con claridad y con una narrativa imposible de ignorar, explicó exactamente por qué era la persona perfecta para ese rol. No era un video genérico. Era específico para esa posición, para esa empresa y para lo que Steven estaba buscando.
Pero eso no fue todo. Aquí es donde Harry demostró que realmente entendía el juego.
En lugar de enviar el video al inbox de reclutamiento donde se perdería entre miles de aplicaciones, o incluso al inbox de Steven (que también está saturado con cientos de mensajes diarios), Harry hizo algo más inteligente. Investigó quién era parte del equipo ejecutivo de Steven. Identificó a alguien de su confianza, una persona que no era famosa como Steven pero con influencia directa sobre él.
Esa persona tenía un inbox mucho menos saturado. Cuando recibió el video, lo vio. Lo consideró relevante. Y se lo llevó directamente a Steven con su recomendación. En ese momento, Steven ya no podía ignorarlo. No era un mensaje más de un candidato random. Era una recomendación directa de alguien en su equipo, alguien en quien confía.
¿El resultado? Harri consiguió el trabajo.
¿Por qué? Porque combinó dos cosas que la mayoría ignora. Un canal directo y un mensaje de alto impacto.
Medio y mensaje: por qué la mayoría falla en ambos
Para destacar, es necesario entender que hay dos dimensiones que determinan si una aplicación será vista o ignorada:
El medio (el canal que usas para contactar)
No todos los canales son iguales. Algunos son canales directos, donde un mensaje tiene alta probabilidad de ser visto y entregado. Otros son canales saturados, llenos de spam, competencia y fáciles de ignorar.
Ejemplos de canales saturados:
Portal de empleo de la empresa.
Email genérico de reclutamiento (jobs@empresa.com).
LinkedIn Easy Apply.
LinkedIn inbox del CEO o hiring manager muy visible.
Ejemplos de canales directos:
Email directo de un líder específico (CPO, Head of Product, VP).
Correo físico a la oficina dirigido a una persona específica.
LinkedIn inbox de alguien de confianza del hiring manager (no tan expuesto).
Contacto directo con un amigo o conocido que trabaje en la empresa y pueda recomendarte.
Si alguien sigue usando canales saturados, está compitiendo en desventaja. No importa qué tan bueno sea su perfil, va a terminar en una pila con miles de otros candidatos. Y en esa pila, la probabilidad de ser visto es prácticamente cero.
El mensaje (lo que dices y cómo lo dices)
Pero el canal no es suficiente. También se necesita un mensaje que genere alto impacto. Un mensaje que haga que la persona que lo recibe piense: “Esto es diferente. Tengo que prestarle atención.”
Lo opuesto es la apatía. Cuando un mensaje no genera ninguna emoción, cuando es predecible, genérico o aburrido, simplemente no importa. Y la mayoría de los mensajes que envían los candidatos caen exactamente ahí.
Ejemplos de mensajes que generan apatía:
“Estoy interesado en la posición y creo que sería un buen fit.”
“Adjunto mi CV para su consideración.”
Un CV genérico sin contexto ni narrativa.
“Me gustaría aplicar a esta oportunidad porque tengo X años de experiencia.”
Ejemplos de mensajes de alto impacto:
Un video personalizado de 5-7 minutos explicando por qué la persona es perfecta para el rol.
Un análisis del producto de la empresa con recomendaciones específicas.
Un caso de estudio mostrando cómo se resolvió un problema similar.
Una propuesta concreta de cómo se abordaría un desafío que tiene la empresa.
Si alguien combina un canal saturado y un mensaje de baja calidad, va a terminar en el cuadrante inferior izquierdo. Y ahí es donde la mayoría está. Por eso no consiguen trabajo.
Pero si una persona usa un canal directo y envía un mensaje de alto impacto, se pone en el cuadrante superior derecho. Y ahí es donde se ganan las oportunidades.
Cómo escribir un mensaje que realmente importe
Ahora, la pregunta es, ¿cómo hacer que un mensaje tenga impacto?
No se trata de ser más creativo o de tener mejores palabras. Se trata de entender qué motiva a las personas a actuar.
Andrew Bustamante, un ex agente de la CIA, explicar un método que la agencia desarrolló para evaluar comportamiento humano. Se llama RICE. Este método identifica las cuatro motivaciones fundamentales que determinan si alguien va a prestar atención a lo que dices y si va a actuar.
RICE es un acrónimo: Reward, Ideology, Coercion, Ego. Recompensa, Ideología, Coerción y Ego en español. Cuando se escribe un mensaje de alto impacto, se necesita tocar al menos una de estas cuatro motivaciones. Si no se toca ninguna, el mensaje va a generar apatía.
1. Recompensa (Reward)
Las personas actúan cuando ven un beneficio claro. Puede ser dinero, una oportunidad o incluso reconocimiento. Si un mensaje deja claro qué ganan con esa persona, tiene su atención.
Ejemplo: En lugar de decir “Tengo 5 años de experiencia en producto”, di “En mi última empresa, aumenté la retención un 20% en seis meses rediseñando el onboarding. Puedo hacer lo mismo aquí.”
2. Ideología (Ideology)
Las personas se comprometen con lo que creen. Puede ser algo que aprendieron de niños, algo relacionado con su religión o simplemente lo que consideran correcto.
Ejemplo: Si la empresa publica que están comprometidos con democratizar el acceso a la educación, o tienen una misión clara sobre sostenibilidad, usa eso. Muestra cómo tu trabajo anterior se alineó con causas similares.
3. Coerción (Coercion)
Las personas también actúan para evitar perder algo. Esta es la motivación más subestimada. Vergüenza, miedo, culpa, humillación. Todas estas emociones generan acción. Esto no es manipulación, es crear urgencia o mostrar el costo de no actuar.
Ejemplo: “Vi que están tratando de resolver X problema. Está claro que si no lo resuelven pronto van a perder tracción con sus usuarios. Yo ya pasé por esto y sé cómo evitarlo.”
4. Ego
Este es el motivador más malentendido porque la gente lo confunde con ser egocéntrico. Ego no es creer que eres lo más importante del mundo. Ego es simplemente la forma en que quieres que el mundo te vea.
Las personas quieren sentirse bien con sus decisiones. Si un mensaje refuerza la identidad de la persona que lo recibe, se aumenta la probabilidad de que actúe.
Ejemplo: Si el hiring manager habla en un podcast sobre cómo él trabaja dando autonomía a su equipo, habla su idioma. En tu mensaje, muestra cómo trabajas con ownership y autonomía. No estás diciéndole lo que él quiere escuchar. Estás mostrando que piensas igual que él sobre cómo se hace buen trabajo.
Si un mensaje no toca ninguna de estas cuatro motivaciones, no va a generar impacto. Así de simple.
¿Y entonces?
Si estás buscando trabajo ahora, ya sabes cómo funciona.
Aplicas. Esperas. Nada. Repites.
Y si todavía no estás buscando, pero sabes que en algún momento vas a tener que hacerlo, esto es lo que te va a pasar cuando llegues ahí. Muy probablemente vas a hacer exactamente lo mismo que todos los demás. Y vas a terminar con los mismos resultados.
La mayoría de las personas que lean esto van a pensar “sí, tiene razón” y no van a hacer nada. Van a volver a LinkedIn. Van a enviar el mismo CV. Van a seguir el mismo proceso. Y en tres meses van a estar exactamente igual, frustrados, preguntándose por qué no funciona.
La realidad es que las personas que ayudé el año pasado no eran diferentes. No tenían más experiencia. No tenían mejores conexiones. Solo hicieron una cosa distinta. Dejaron de seguir el modelo roto que solo jugaba en su contra.
Dejaron de aplicar a cientos de posiciones. Identificaron a las personas correctas. Usaron canales directos. Enviaron mensajes de alto impacto. Eso lo cambió todo.
Esto no se trata de suerte.
Se trata de entender cómo funciona realmente el juego y jugar diferente.
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Que tengas un buen día 🙏
Rómulo
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